Y es que los tíos que me ponen...
... me ponen. Punto.
Bien. Así son las cosas.
Y así se las hemos contado. Excepto que nunca se cuenta todo, no... pero es así.
PD: Mirando atrás, me doy cuenta de que el Ear de hace unos años hubiera escrito esta entrada de otra manera. Está bien, porque significa que he cambiado. A mejor o a peor aún está por ver.
PPD: Las palabras entonces no sirven. Son palabras.
PPPD: No. No soy homosexual.
sábado, junio 14, 2008
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7 comentarios:
He leido la entrada unas cinco veces y sigo sin entender nada. Sólo el hecho de que no eres homosexual (cosa que creo que los que te conocemos, teníamos bastante clara).
¿Bisexual, tal vez?
Esto... lo has escrito justo cunado volviste anoche a casa, con todo el moco. ¿Verdad?
Pues yo estoy con Perséfone. Lo he leído y releído y no termino de entenderlo. Creo reconocer un par de referencias a anoche, pero igual me equivoco. Cuando tu nuevo ordenador te suelte me llamas y hablamos un rato :)
La próxima vez no escribas en el blog con tal pedal encima, que no se netiende nada de lo que dices.
Tampoco es que la función de la literatura sea siempre ser entendible por los demás :D
A mí los tíos que me ponen, también me ponen. tanto los que me ponen a tono, como los que me ponen de los nervios.
Afortunadamente, ambas sensaciones son pasajeras aunque renovables.
En cuanto a la utilidad o no de las palabras, mi opiniónes que hay que mojarse. Si no sirven para nada, porque todo es relativo, hablamos de lo mismo pero no es lo mismo, etc, entonces creo que no tiene sentido intentarlo.
Y si tiene sentido intentarlo, creo que hay que intentar apostar por encontrar significados concretos y comunes en la medida de lo posible.
A no ser que estemos hablando de arte. Y ahí, Eleder ya ha dicho lo esencial.
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